Cómo elegir un cargador para coche eléctrico

Actualizado el 19 de agosto de 2026

El cargador adecuado no se elige por marca ni por potencia máxima: se elige por lo que tu instalación puede dar. Cuatro factores deciden el equipo: la potencia disponible, si tu suministro es monofásico o trifásico, dónde vas a colocarlo y qué uso le vas a dar. Repasar estos cuatro puntos antes de mirar modelos evita comprar un equipo que no puede rendir al máximo por limitaciones de la instalación.

Es una decisión que se suele plantear al revés: primero se busca el modelo con mejores valoraciones o el que recomienda un vecino, y solo después se comprueba si la instalación lo soporta. Ese orden genera la mayoría de las incidencias que vemos: cargadores de 22 kW sobre instalaciones que no pueden entregar ni la mitad, o equipos con funciones que nadie llega a usar porque el uso real es mucho más simple de lo previsto. Esta guía plantea el orden contrario: primero la instalación, después el equipo, dejando para el final la diferencia entre un punto doméstico de pared y un cargador de carga rápida, que responde al modo de carga del equipo y no a los cuatro factores anteriores.

¿Qué determina el cargador que necesitas?

Cuatro variables, en este orden de importancia: la potencia disponible en tu instalación, el tipo de suministro (monofásico o trifásico), la distancia entre el cuadro eléctrico y la plaza de aparcamiento, y el uso previsto — un coche o varios, kilometraje diario, si hay horario fijo de carga. El cargador se elige después de conocer estos cuatro datos, no antes.

Cada variable condiciona a la siguiente, y por eso el orden importa. La potencia disponible determina qué tipo de suministro necesitas o si el que ya tienes es suficiente. El tipo de suministro determina el rango de potencias de cargador que tiene sentido plantear. La distancia hasta la plaza determina la complejidad de la canalización, que a su vez puede influir en qué tan ajustado conviene ir con la potencia. Y el uso previsto es lo que determina qué funciones de gestión del cargador inteligente vas a aprovechar más —programación horaria, control multiusuario, integración solar—, no si necesitas o no esa capa de gestión, que ETRICA recomienda por defecto en cualquier caso. Saltarse el orden —por ejemplo, decidir la potencia antes de confirmar la disponible— es la causa más habitual de tener que revisar el proyecto a mitad de instalación.

No todos estos datos los aporta la misma persona. La potencia disponible y el tipo de suministro no los decide el cliente ni el fabricante: los confirma quien hace la valoración técnica, revisando el cuadro eléctrico, la potencia contratada y el estado de la instalación existente. La distancia y la ubicación las aporta el propio cliente, mostrando la plaza y el recorrido hasta el cuadro. El uso previsto es la única variable puramente subjetiva: cuántos coches, cuántos kilómetros, si hay margen para cargar de noche. Repartir así las responsabilidades evita que se tomen decisiones técnicas por intuición.

Qué pasa si decides el cargador antes de conocer estos cuatro datos

Es el punto de partida más habitual entre quienes compran el equipo por su cuenta antes de contactar con un instalador: se elige un modelo por su reputación o por recomendación y solo se descubre después, en la instalación, que la potencia contratada no llega o que el conector no coincide con el vehículo. El resultado no siempre es grave, pero casi siempre implica un ajuste posterior — cambiar la potencia configurada del equipo, tramitar una ampliación de potencia contratada o, en el peor caso, devolver el cargador. Confirmar los cuatro datos antes de comprar nada evita ese doble trabajo.

¿Qué potencia te puede dar tu instalación?

La potencia del cargador nunca debe superar la potencia disponible: la que tu instalación puede entregar realmente sin comprometer el resto de consumos de la vivienda. Este dato se confirma técnicamente antes de proponer equipo. Las potencias habituales en cargadores domésticos son 3,7, 7,4, 11 y 22 kW; cuál corresponde a tu caso y por qué se explica con detalle en la guía de las potencias de carga disponibles, de 3,7 a 22 kW.

Conviene no confundir dos datos que suenan parecido pero no son lo mismo. La potencia contratada es la que tienes dada de alta con la distribuidora y aparece en tu factura eléctrica. La potencia disponible es la que tu instalación puede entregar realmente al cargador sin que salte el ICP —el interruptor que corta el suministro si se supera lo contratado— cuando funcionan a la vez otros consumos de la casa: cocina, climatización, electrodomésticos. En la práctica, la potencia disponible suele ser el límite más estricto de los dos, y es el que manda a la hora de dimensionar el cargador. Este dato no se calcula mirando la factura por encima ni preguntando cuánta potencia hay contratada: se confirma revisando el cuadro eléctrico, el estado del ICP y los consumos habituales de la vivienda, como parte de la valoración técnica. Es un paso que no se puede saltar sin asumir un riesgo real de que el equipo, una vez instalado, no rinda como se esperaba o provoque cortes de suministro recurrentes.

Qué pasa si tu potencia no basta

No significa necesariamente que no puedas cargar en casa. Las opciones, de menor a mayor intervención, son: instalar un cargador de menor potencia ajustado a lo que sí tienes disponible, incorporar balanceo dinámico de carga para que el cargador ceda potencia automáticamente cuando el resto de la casa la necesita, o —solo si el caso lo justifica— ampliar la potencia contratada con la distribuidora, que es un trámite aparte de la instalación del cargador. Cuál de las tres conviene se decide en la valoración técnica, no antes.

¿Monofásica o trifásica, y dónde vas a colocar el cargador?

Lo primero lo decide el suministro que ya tienes, no una preferencia: la mayoría de viviendas unifamiliares en España tienen suministro monofásico, lo que limita la carga a 7,4 kW como techo práctico, mientras que con trifásica se puede llegar a 11 o 22 kW. Lo segundo, la ubicación, afecta al tipo de canalización y a la longitud de cable necesaria entre el cuadro eléctrico y la plaza, y por tanto a cómo se ejecuta la instalación, no al modelo de cargador en sí. Ambos factores son datos de la instalación existente, no elecciones libres, y el desarrollo completo de cada uno tiene su propia guía.

En una instalación monofásica, toda la potencia viaja por una única fase; en trifásica, se reparte entre tres, lo que permite entregar más potencia total sin sobrecargar ningún conductor. Para el usuario, la diferencia se nota en el techo de potencia disponible para el cargador, no en la calidad de la carga: un coche cargado a 7,4 kW monofásico llega igual de bien a la batería que uno cargado a 7,4 kW trifásico, solo que el segundo caso normalmente tiene margen para ir más rápido si se necesita. En cuanto a la ubicación, un cargador en garaje cerrado suele tener el recorrido más corto y sencillo hasta el cuadro, y menos exigencias de protección frente a la intemperie; una plaza exterior o descubierta exige un equipo y una instalación preparados para condiciones ambientales, y a veces un recorrido de canalización más largo si el cuadro está en el interior de la vivienda. Ninguno de los dos casos es mejor o peor: cada uno condiciona decisiones distintas de canalización y protección que se resuelven en el proyecto, no eligiendo un cargador u otro. La distancia real, el estado de la canalización existente y los obstáculos entre cuadro y plaza —muros, forjados, otras instalaciones— solo se ven bien revisando el caso concreto, por eso la valoración técnica se hace siempre antes de confirmar equipo y proyecto.

Cuándo se plantea el cambio de fase

Cambiar de monofásica a trifásica es una obra mayor que afecta a la acometida y requiere gestión con la distribuidora: no es una decisión que se tome solo por el cargador. Tiene sentido valorarlo cuando el uso previsto lo justifica con claridad —varios vehículos eléctricos en el hogar, kilometraje diario alto que exige recargas rápidas— y no como paso previo por defecto. En la mayoría de los casos residenciales, una instalación monofásica bien dimensionada a 7,4 kW cubre de sobra el uso diario.

Qué pasa si el recorrido hasta el cuadro es especialmente largo o complicado

Un recorrido largo, con tramos empotrados, cruces de otras instalaciones o zonas comunes de por medio, no impide instalar el cargador, pero sí condiciona el tipo de canalización —superficial, empotrada, bajo tubo— y el tiempo de ejecución. Es exactamente el tipo de dato que cambia de una vivienda a otra y que solo se resuelve viendo el caso real, nunca con una regla genérica aplicable a cualquier garaje.

¿Por qué ETRICA recomienda siempre un cargador inteligente?

La recomendación de ETRICA es cargador inteligente, siempre, con independencia del uso que se le vaya a dar. El motivo principal es que gestiona de forma automática la potencia de carga en función de la que está disponible en cada momento, evitando cortes de luz cuando coincide la carga del coche con otros consumos grandes de la vivienda; a partir de ahí, añade programación horaria, bloqueo del cargador frente a un uso no autorizado, control del consumo desde el móvil y, si hay placas solares, carga priorizando el excedente. Ninguna de estas funciones cambia la velocidad de carga: la potencia la marca la instalación, no el equipo. Lo que cambia es el control sobre esa carga, y es un control que compensa en prácticamente cualquier instalación residencial, no solo en los casos de uso más exigente.

Es habitual pensar que estas funciones solo interesan a quien va a compartir el punto entre varios coches, programar horas valle o tiene placas solares, y que quien va a cargar siempre el mismo coche a la misma hora no necesita nada más que enchufar y desenchufar. En la práctica, es justo ese perfil de uso simple el que más se beneficia de la función que más pesa en la recomendación: la gestión automática de potencia que evita que salte el ICP cuando la carga del coche coincide con otros consumos de la vivienda, sin que el usuario tenga que estar pendiente de nada. V2C Trydan, Policharger NW y Tesla Wall Connector, los cargadores con los que trabaja ETRICA en residencial, son inteligentes de base: no existe una versión básica que renuncie a esta capa de gestión. El desarrollo completo de cada una de estas funciones, y por qué se recomiendan de forma firme, se trata en la guía dedicada a cargadores inteligentes.

¿Cambia algo si es comunidad de vecinos o empresa?

El cargador en sí apenas cambia entre vivienda unifamiliar, comunidad de vecinos o empresa; lo que cambia de forma sustancial es el proceso alrededor de la instalación. En comunidad de propietarios entra en juego el derecho del propietario individual a instalar sin necesidad de aprobación de la junta, y el procedimiento formal de comunicación previa a la comunidad. La instalación puede ser individual, vinculada a una sola plaza, o pensada desde el principio para escalar si otros vecinos se suman más adelante. En empresa entran la gestión de varios usuarios sobre los mismos puntos de recarga, el reparto de consumos entre ellos y, si hay flota, la escalabilidad del proyecto a medida que crece el número de vehículos; también cambia el interlocutor, porque en empresa la decisión suele pasar por mantenimiento o gerencia, no por un propietario individual. Ambos casos, con sus plazos y pasos propios, tienen su guía de instalación dedicada.

¿Qué papel tiene la legalización, y qué confirmar antes de decidir?

Elegir el cargador correcto no cierra el proceso: toda instalación de un punto de recarga necesita su Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), el documento que acredita que el circuito cumple la normativa eléctrica aplicable y que se registra ante la administración competente. Sin CIE, la instalación no está legalizada, aunque funcione con normalidad desde el primer día. Un cargador que no puede legalizarse porque el circuito no cumple con las protecciones exigidas obliga a repetir parte del trabajo, así que confirmar desde la valoración técnica que el proyecto —equipo, canalización y protecciones— cumple lo necesario para obtener el CIE evita ese escenario. Es otro motivo por el que la elección del cargador no se puede separar del dimensionado real de la instalación.

Ocurre con cierta frecuencia que el equipo se compra por cuenta propia antes de contar con un proyecto eléctrico, y falta legalizar cuando ya está montado. No es un callejón sin salida: se revisa si el cargador comprado encaja con la potencia disponible y el resto de condiciones de la instalación, y se diseña el circuito y las protecciones alrededor de ese equipo siempre que sea técnicamente viable. Si no lo es, conviene saberlo antes de ejecutar la obra, no después.

Antes de fijarte en un modelo concreto, conviene entonces tener cerrados estos cuatro puntos: potencia disponible de tu instalación, tipo de suministro, distancia hasta la plaza y uso previsto. Con esos cuatro datos claros, elegir entre pocas opciones bien conocidas es más fiable que comparar decenas de modelos por ficha técnica. Por eso en ETRICA trabajamos con V2C Trydan, Policharger NW y Tesla Wall Connector, que dan criterio de recomendación claro para cada caso. Estos cargadores respaldan más de 1.000 cargadores instalados y un plazo de instalación de 5 días laborables desde que se confirma el proyecto. La marca concreta que te corresponde se confirma con estos cuatro datos ya resueltos, no antes; el criterio para decidir entre las marcas se desarrolla en la guía sobre qué marca encaja mejor con tu caso concreto.

Estos cargadores responden a instalación residencial: vivienda unifamiliar o plaza en garaje comunitario. Un proyecto de empresa, flota o punto de recarga de uso intensivo no se resuelve eligiendo entre estos equipos: se dimensiona a medida, según el número de puntos, el patrón de uso y la gestión de potencia que necesite cada caso. No es una limitación de la gama residencial, sino un alcance distinto de proyecto.

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Técnico conectando un cargador a un coche eléctrico, electricista trabajando en un cuadro eléctrico y dos escenas de familia en casa
Técnico conectando un cargador a un coche eléctrico, electricista trabajando en un cuadro eléctrico y dos escenas de familia en casa

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Coche eléctrico cargando en un punto de recarga en la calle, instalador junto a su furgoneta y dos personas atendiendo el teléfono
Coche eléctrico cargando en un punto de recarga en la calle, instalador junto a su furgoneta y dos personas atendiendo el teléfono