Puntos de recarga para coche eléctrico en oficinas

Actualizado el 19 de agosto de 2026

En una oficina, la recarga es casi siempre para empleados, dentro de las mismas variables que hay que resolver al plantear este beneficio en cualquier empresa —cuántos puntos y bajo qué modelo de acceso—, con un patrón de uso muy predecible: llegan por la mañana y se van por la tarde, con toda la jornada laboral disponible para cargar. Es el escenario de empresa donde el tiempo disponible para cargar suele ser el más largo y estable de todos, lo que da margen de maniobra para el dimensionado que no siempre existe en otros proyectos.

¿Qué potencia tiene sentido en una oficina?

Con toda la jornada laboral disponible —siete, ocho horas o más—, incluso potencias moderadas completan cargas útiles sin problema, lo que da margen para dimensionar la instalación con potencias más bajas por punto y repartir mejor la potencia disponible entre más puntos simultáneos. Es una ventaja frente a escenarios de visita corta, como un restaurante.

Con tanto margen de tiempo, el balanceo dinámico de carga puede repartir la potencia disponible entre varios vehículos sin que ninguno se quede sin completar su carga durante la jornada, incluso si en algún momento hay que reducir potencia por picos de consumo del resto del edificio. Es el mismo principio que en la recarga nocturna de una flota, aplicado ahora a horario diurno de oficina.

Caso práctico: ocho horas de jornada, un solo circuito

Una oficina con diez plazas de aparcamiento y capacidad de cuadro para entregar 30 kW al conjunto de recarga puede, con balanceo dinámico bien configurado, atender a más de diez vehículos conectados a la vez repartiendo esos 30 kW entre los que están realmente cargando en cada momento, en vez de reservar una potencia fija por plaza que casi nunca se usaría al completo. Con ocho horas de jornada por delante, incluso una potencia repartida entre varios vehículos simultáneos suele completar la carga diaria de cada uno sin problema.

¿Es solo para empleados o también para visitas, y cómo se gestionan los usuarios?

Depende de la política de la empresa: algunas oficinas ofrecen recarga solo a empleados, otras la extienden a visitas puntuales como parte de la atención a clientes o proveedores que acuden a reuniones. Si hay visitas, conviene segmentar el acceso —puntos o franjas distintas— para no generar conflicto de disponibilidad con los empleados que cargan toda la jornada. Se valora el volumen real de visitas que llegan en coche propio y el margen de plazas de aparcamiento disponibles una vez cubierta la demanda de empleados: en oficinas con aparcamiento ajustado, extender el servicio a visitas puede generar más fricción que valor añadido; en oficinas con aparcamiento amplio y pocas visitas diarias, es un gesto de atención que apenas compite por recursos con la recarga de empleados. Con horarios de entrada y salida parecidos entre empleados, la simultaneidad puede ser alta, a diferencia de un centro comercial con rotación de visitantes; aquí el balanceo dinámico y, si hace falta, un sistema de reserva o turnos gestionado desde la app del cargador son las herramientas que evitan conflicto, sin necesidad de instalar un punto por cada empleado potencial.

La gestión de usuarios se apoya en identificación por empleado —tarjeta, app o similar—, que permite llevar registro de quién carga y facilita cualquier modelo de facturación interna si la empresa decide aplicar límites o repercutir coste por departamento. El desarrollo completo de cómo organizar perfiles, altas y bajas de estos usuarios se trata aparte.

Qué pasa si la oficina forma parte de un edificio compartido con otras empresas

Si el aparcamiento es compartido entre varias empresas del mismo edificio, la instalación y el reparto de potencia disponible deben negociarse entre las partes, de forma parecida a una instalación colectiva en un garaje comunitario, aunque el marco legal aplicable sea distinto al de una comunidad de vecinos. Cada empresa del edificio suele necesitar acordar con la propiedad o con la comunidad de empresas cuánta potencia y cuántas plazas le corresponden, antes de que el proyecto técnico pueda avanzar con cifras concretas; es una gestión administrativa previa al proyecto de instalación, no algo que el propio cargador resuelva, y conviene dejarla cerrada antes de encargar la valoración técnica para que el número de puntos y la potencia asignada sean ya definitivos.

¿Qué papel juegan el teletrabajo, los horarios flexibles y la política de flota o renting en el dimensionado?

Con parte de la plantilla trabajando en remoto algunos días de la semana, la ocupación real del aparcamiento varía según el día, lo que también afecta a cuántos empleados con vehículo eléctrico están presentes cada jornada. Dimensionar sobre la ocupación máxima de un lunes con toda la plantilla presencial puede sobredimensionar la instalación para el resto de la semana: se toma como referencia el día de mayor ocupación previsible para fijar el número de puntos, porque es en ese día cuando la demanda será más alta, pero se dimensiona la potencia contratada pensando en el patrón medio real, apoyándose en balanceo dinámico para absorber los picos puntuales sin necesitar una potencia contratada calculada para el caso extremo de ocupación total permanente.

Empresas con horario flexible, donde los empleados eligen dentro de un margen cuándo entrar y salir, tienen un patrón de ocupación de aparcamiento más disperso a lo largo de la mañana que una oficina con horario fijo y entrada única, lo que puede facilitar el dimensionado porque la simultaneidad real de vehículos conectados a la vez suele ser menor. Muchas oficinas ofrecen además coche de empresa a determinados puestos, gestionado con frecuencia mediante renting, y la política de renovación de esa flota hacia vehículo eléctrico —si existe un compromiso o un calendario de transición— es un dato tan relevante para dimensionar la instalación como la adopción voluntaria de vehículo eléctrico por parte de empleados con vehículo propio. La adopción entre empleados con vehículo propio depende de decisiones individuales difíciles de prever con precisión; la electrificación de una flota de renting de empresa suele seguir un calendario más concreto, fijado por la propia política de la empresa, y separar ambos grupos en la previsión de demanda da una estimación más realista que tratarlos como un bloque único indiferenciado.

Por qué el patrón real de horario flexible conviene confirmarlo con datos, no asumirlo

Aunque el horario flexible tiende a dispersar la demanda, cada empresa tiene su propio patrón real de uso: algunas plantillas, aunque tengan margen, tienden a coincidir en franjas similares por costumbre o por reuniones habituales a primera hora. Confirmar el patrón real de la empresa concreta, no solo su política de horario, es lo que permite un dimensionado ajustado.

¿Qué diferencia hay entre un edificio propio, uno de alquiler y uno de uso mixto?

En un edificio propio, la empresa decide libremente sobre la instalación, sujeta solo a la normativa eléctrica y de legalización habitual. En un edificio de alquiler, hace falta autorización del propietario del inmueble antes de acometer cualquier obra en el cuadro general o en el aparcamiento, lo que añade un paso de gestión previo al propio proyecto técnico: habitualmente se pide memoria técnica del proyecto, garantía de que la instalación no compromete el resto de la instalación eléctrica del edificio, y en ocasiones una cláusula sobre qué ocurre con el equipo instalado si la empresa arrendataria deja el inmueble al finalizar el contrato. Son condiciones que conviene negociar con el propietario antes de encargar el proyecto técnico, para no descubrir restricciones a mitad de proceso.

En edificios de uso mixto, con oficinas en las plantas superiores y locales comerciales en planta baja, el aparcamiento y el cuadro general pueden estar compartidos entre usos con patrones de consumo muy distintos entre sí, y el proyecto de recarga para la oficina debe confirmar qué margen de potencia real existe una vez descontado el consumo del resto de usos del edificio. Esto se revisa en la valoración técnica junto con el reparto de potencia contratada entre los distintos usos del edificio y quién es el titular del contrato de suministro que da servicio al aparcamiento, información que en edificios de uso mixto no siempre es tan directa de identificar como en un edificio de un único uso y un único titular.

Qué pasa si el contrato de alquiler tiene un plazo corto de vigencia

Instalar infraestructura fija en un inmueble con un contrato de alquiler próximo a vencer es una decisión que conviene valorar con el mismo criterio que en una base de flota de alquiler: la inversión en canalización y cuadro no se traslada con la empresa si cambia de sede. Conocer el horizonte real del contrato ayuda a decidir si conviene una instalación completa o una solución más modesta pensada para el plazo restante.

¿Qué papel juegan el aparcamiento cubierto, las plazas asignadas y el departamento de facilities?

Un aparcamiento cubierto facilita la canalización y protege el equipo de la intemperie, mientras que uno descubierto exige equipo con protección adecuada frente a las condiciones climáticas de la zona. No es un factor que impida la instalación en ningún caso, pero sí condiciona qué tipo de equipo y qué protecciones adicionales conviene prever en el proyecto; las condiciones reales de exposición de cada plaza —orientación, protección frente a lluvia, proximidad a otras instalaciones— varían de un edificio a otro y dentro del mismo edificio según la plaza concreta, por lo que es un aspecto que se revisa en la visita técnica, no algo que se pueda estimar solo con los planos del edificio. Buena parte de estas variables físicas del aparcamiento son comunes a cualquier aparcamiento privado vinculado a una actividad de empresa, más allá del caso concreto de una oficina.

En oficinas donde cada empleado tiene una plaza fija asignada, la instalación puede plantearse punto a punto, dimensionando cada plaza según si su ocupante tiene o prevé tener vehículo eléctrico, en vez de un planteamiento genérico para todo el aparcamiento; es un enfoque más preciso, aunque exige actualizar el proyecto si cambia la asignación de plazas con el tiempo, y puede generar puntos infrautilizados si ese empleado deja la empresa o cambia de plaza. Un planteamiento de puntos compartidos con buen sistema de identificación por usuario suele adaptarse mejor a los cambios de plantilla habituales en cualquier oficina.

Por qué conviene formalizar la responsabilidad de mantenimiento desde el proyecto

En oficinas de cierto tamaño, el departamento de facilities o administración suele ser el responsable de gestionar altas y bajas de usuarios, revisar el estado de los puntos y coordinar cualquier incidencia con quien haya ejecutado el proyecto. Un sistema de gestión bien diseñado no elimina la necesidad de que alguien dentro de la empresa lo supervise con cierta regularidad: revisar el histórico de uso, dar de baja a empleados que han dejado la empresa, y estar atento a avisos de incidencia. Asignar esta responsabilidad de forma explícita, en vez de dejarla difusa entre varios departamentos, es una de las decisiones de gestión que más facilita el buen funcionamiento del proyecto a largo plazo.

Antes de decidir

El punto de partida es cuántos empleados tienen o van a tener vehículo eléctrico y si se va a ofrecer también a visitas, no una cifra fija de puntos. Una oficina con horario fijo y plantilla mayoritariamente presencial parte de un supuesto de demanda distinto al de una oficina con teletrabajo habitual y horario flexible, aunque ambas tengan el mismo número de plazas de aparcamiento, porque la simultaneidad real de vehículos conectados varía mucho entre uno y otro escenario.

La ventaja de la oficina frente a otros proyectos de empresa es el margen de tiempo: con toda la jornada laboral disponible, un balanceo dinámico bien configurado permite atender a más vehículos de los que la potencia contratada soportaría si todos cargaran a la vez a máxima potencia, lo que abre margen para empezar con una instalación moderada y ampliar según crece la adopción de vehículo eléctrico entre la plantilla. En ETRICA valoramos la oficina y la plantilla antes de proponer número de puntos y sistema de gestión.

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