Esta guía no te va a dar un euro al mes. Te va a dar algo más útil y que no caduca: los kilovatios hora que vas a cargar, que es la mitad de la cuenta que sí se puede calcular con precisión. La otra mitad —lo que te cuesta cada kilovatio hora— está en tu factura y no en la nuestra, y por eso la pones tú.
La cuenta se hace en kWh; los euros los pone tu tarifa
Cargar un coche en casa es consumir electricidad, igual que cualquier otro aparato enchufado. Lo que pagas no depende del cargador —también llamado punto de recarga—, sino de cuánta energía pasa por él y de qué precio tenga esa energía en tu contrato.
Eso parte la cuenta en dos mitades muy desiguales:
- La mitad que se calcula. Cuántos kWh necesitas al mes. Salen de dos datos tuyos: los kilómetros que recorres y lo que gasta tu coche cada 100 kilómetros. Esta parte es aritmética y es la que tienes en la tabla.
- La mitad que se consulta. Cuánto pagas por kWh. Está en tu última factura, y solo ahí.
Si te fijas, el cargador no aparece en ninguna de las dos. Instalar uno no cambia el precio de tu electricidad: cambia cuándo puedes usarla, que es otra cosa y resulta ser la que más pesa. Volvemos a ello al final.
Cuántos kWh al mes, según tus kilómetros y tu consumo
Busca en la columna de la izquierda los kilómetros que recorres al mes y baja por la columna que más se acerque al consumo de tu coche, expresado en kWh cada 100 km. El cruce son los kWh que vas a cargar en un mes.
| km al mes | 13 kWh/100 km | 15 kWh/100 km | 17 kWh/100 km | 19 kWh/100 km | 21 kWh/100 km | 23 kWh/100 km |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 300 | 39 | 45 | 51 | 57 | 63 | 69 |
| 500 | 65 | 75 | 85 | 95 | 105 | 115 |
| 750 | 97,5 | 112,5 | 127,5 | 142,5 | 157,5 | 172,5 |
| 1.000 | 130 | 150 | 170 | 190 | 210 | 230 |
| 1.250 | 162,5 | 187,5 | 212,5 | 237,5 | 262,5 | 287,5 |
| 1.500 | 195 | 225 | 255 | 285 | 315 | 345 |
| 2.000 | 260 | 300 | 340 | 380 | 420 | 460 |
Si no sabes en qué columna estás, míralo en el ordenador de a bordo en vez de en el folleto: el consumo medio real de tus últimos kilómetros es un dato mucho más fiable que la cifra homologada. Qué significa exactamente ese número y por qué se mueve tanto entre invierno y verano está en la guía de consumo de un coche eléctrico.
De kWh a euros: la única línea que falta
Coge tu última factura, localiza el precio del kilovatio hora y multiplícalo por el número que acabas de sacar de la tabla:
kWh al mes × lo que pagas por kWh = lo que te cuesta cargar al mes.
Un aviso sobre esa multiplicación: el precio que buscas es el que tú pagas, con impuestos incluidos, no el que sale en las noticias sobre el mercado mayorista. Son cifras distintas y se llevan mal. Y si tu contrato distingue tramos horarios, no tienes un precio: tienes varios, y el que aplica es el de la franja en la que cargues de verdad.
Por qué aquí no vas a encontrar un precio del kWh
Podríamos poner una cifra y quedaría más redondo. No lo hacemos, y conviene decir por qué sin rodeos.
El precio del kilovatio hora depende de la tarifa que tengas contratada, del tramo horario en el que consumas y del mes en que estemos. Las tres cosas se mueven, y no se mueven poco. Una cifra publicada hoy es una foto fija: deja de ser cierta en semanas, pero se queda ahí, indexada, pareciendo un dato.
Además, en cuanto se publica un precio del kWh se publica implícitamente un ahorro. Y ese ahorro no es nuestro: es el de una persona con una tarifa concreta que no tiene por qué parecerse a la tuya.
Quien te da una cifra cerrada de lo que cuesta cargar te está contando la mitad. La otra mitad es su tarifa, que no es la tuya. Por eso esta guía te da los kWh, que sí son tuyos y no caducan, y deja los euros donde están.
Si lo que te interesa no es el mes sino el kilómetro —qué encarece o abarata cada kilómetro recorrido y cómo se compara con otro tipo de vehículo—, esa es otra cuenta y está en la guía de qué determina el coste por km de un coche eléctrico.
Lo que de verdad mueve la cifra es la hora a la que cargas
De todo lo que puedes tocar, esto es lo que más pesa. Los kWh que necesitas están fijados por tus kilómetros y tu coche: no se negocian. El precio de cada kWh tampoco lo fijas tú. Pero en qué franja horaria los consumes sí lo decides, y es la única de las tres variables que está enteramente en tu mano.
Cargar en casa es lo que te da ese control. Un coche aparcado toda la noche no tiene ninguna prisa, y la mayoría de los cargadores permiten programar a qué hora arranca la carga. Aprovechar esa flexibilidad —consultando primero qué tramos tiene tu propio contrato, que no todos los tienen igual— es lo que separa dos facturas muy distintas con el mismo coche y los mismos kilómetros. Cómo se programa en la práctica está en la guía de programar la carga del coche eléctrico por horarios.
Y si ya tienes placas solares en casa, entra una tercera opción que no es una franja horaria sino otra fuente: cargar con lo que ya estás produciendo en vez de con lo que compras. Cómo se hace eso con el excedente que ya generas está en la guía de cargar el coche eléctrico con excedentes solares.
Qué no cubre esta guía
- No recomienda tarifas ni compañías. No comparamos comercializadoras ni tenemos criterio sobre cuál te conviene: no es nuestro oficio y no lo vamos a fingir.
- No promete ahorro. Ni frente a la gasolina, ni frente a cargar fuera de casa. Te da tus kWh; las comparaciones las haces tú con tus propios precios.
- No cubre la carga fuera de casa. El precio en un punto público lo fija el operador de ese punto, no tu contrato, y no sale de esta tabla.
- No incluye la instalación. Lo que cuesta cargar y lo que cuesta poder cargar son dos cosas distintas y no se suman en la misma cuenta.
Queda un dato que la tabla no puede darte y que a mucha gente le cambia el resultado: si en el sitio donde aparcas puedes cargar a la hora que te interesa, o solo cuando se puede. En una vivienda unifamiliar con tu propio contador, eso depende de la potencia que tengas contratada y del circuito que llegue hasta donde dejas el coche, y es lo que se comprueba antes de programar ninguna hora: lo tienes en instalar un cargador en vivienda unifamiliar. Si tu plaza está en un garaje comunitario, el punto de partida es otro —ahí lo que decide es qué se puede llevar hasta tu plaza— y está en instalar un cargador en un garaje comunitario.
